No deseo plasmar en hojas
el Inviolado sentimiento que libera mi corazón,
cuando al reencontrarme con tu rostro
se congela mi alma.
No imaginas la ansiedad de mis palabras,
¡quisiera contarte!.
Este momento era el más anhelado.
En la sombría noche que me acompañaba
en sueños tus palabras, tus manos
me coqueteaban.
En este nuevo amanecer lo primero que se aproxima.
tú figura más viva que nunca,
¡es real! No estoy soñando.
Mi mente colapsa.
Asimilar que tus ojos están divagando
utópicamente tan cerca de los míos,
genera duda, miedo, un frio que irrumpe mi cálido sentimiento
clavado en mi memoria.
Ese presente distante
esconde en mi mirada un secreto,
aquel libertino deseo
huye de mi vista sin despedirse.
Abrí el baúl de los recuerdos
encontré libros,
equellos que en ese pasado traidor
alumbraron mi sombrío espíritu.
Ese pasaje ha convertido mi vida
en un recorrido de espinas,
escondo el pasado con deseo de recordarlo
nadie entiende lo que sucede.
Percibir tu imagen congela mi cuerpo,
no imaginas el recorrido de mis lágrimas
al ser tú el motivo,
acercándose.
La sangre viva del alma invade mi espera.
Un túnel de figuras
me conducen al abismo,
sonoro resonar de palabras, momentos
hacen que no pueda sacarte de mi mente.

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