Tenía abandonado mi quehacer
literario y musical. Imperdonable acción, una indiferencia me había agobiado
sin justificación, él contagiaba un sentimiento ilustre que hizo olvidar el
mundo del cual estoy enamorada, en qué momento permití que centralizara mi
interés por él. Lamento el adiós, no había sentido tantas cosas al tiempo, pero la confusión me invadía, estaba muy distante del mundo, mi mundo. Ahora florece lo abandonado, y alejo esa presencia.
No olvidare los momentos agradables pero sí apartare esa figura, cada uno debe
tomar su camino y seguir construyendo por su lado lo que le plazca. Siento la
sangre hirviente, el corazón palpitante, la mente renovada y una nueva
inspiración, un nuevo enamoramiento difícil de extinguir.